Características de los diferentes grados de diabetes:
Diabetes tipo I
La diabetes tipo I aparece durante la niñez, adolescencia y juventud a causa de que el organismo no produce insulina a diario, esta enfermedad no tiene cura y los afectados pueden sufrir hipoglucemia, hiperglucemia y en casos extremos cetoacidosis.
Edad de inicio: menos de 20 años.
Peso corporal de la persona: normal.
Nivel de insulina en la sangre: disminuido (menor a 110 mg/dl).
Antecedentes familiares: poco frecuentes.
Inicio de la enfermedad: abrupto.
Anomalías en la orina: presencia de glucosa, es decir, color y olor fuerte.
Complicaciones: agudas y sostenidas en el tiempo.
Tratamiento: dieta + insulinoterapia.
Complicaciones:
Los niveles elevados de glucosa en sangre y una alta presión arterial pueden afectar la retina, el humor vítreo, el cristalino y el nervio óptico. Las consecuencias de esto son: retinopatías, cataratas, glaucoma y hasta ceguera. Si bien las personas sanas también puede desarrollar este tipo de afecciones, los diabéticos presentan una predisposición mayor.
Diabetes tipo II
La diabetes tipo II es la más común, en este caso el cuerpo del enfermo no genera la suficiente cantidad de insulina o crea una resistencia hacia ella. Las personas afectadas no son insulino dependientes.
Es muy importante su tratamiento ya que a corto plazo puede afectar la cantidad de energía que procesa el organismo y a largo plazo puede comprometer a los órganos internos y afectar el desempeño de la persona.
Edad de inicio: mayor de 20 años.
Peso corporal de la persona: aumentado a sobrepeso.
Nivel de insulina en la sangre: normal a aumentado (por encima de los 110 mg/dl).
Antecedentes familiares: muy frecuentes.
Inicio de la enfermedad: lento y progresivo.
Anomalías en la orina: presencia de glucosa, es decir, color y olor fuerte.
Complicaciones: crónicas y en aumento con el progreso de la enfermedad.
Tratamiento: dieta + hipoglucemiantes orales y/o insulinoterapia.
Complicaciones:
Como la diabetes tipo I esta también afecta la vista, los pies, riñones, dientes, corazón y sistema nervioso, por esta razón es muy importante mantener los niveles normales de glucosa en sangre.
Síntomas de alerta a tener en cuenta para frenar la diabetes:
Incremento de la sed.
Necesidad de orinar frecuentemente, incluso varias veces en la noche.
Aumento de apetito.
Pérdida sostenida de peso.
Fatiga y debilidad crónica.
Infecciones, sequedad y picazón en la piel.
Visión borrosa.
Heridas que tarden en cicatrizar.
Adormecimiento de los pies.