Cada uno de nosotros está lleno de imperfecciones y defectos que el Señor podría superar con decir sólo una palabra. En cambio, frecuentemente él nos deja luchar con nuestras debilidades para revelar su poder. Este concepto viene directamente de la Biblia, Pablo escribió: "Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotrso" (2 Corintios 4:7)…