La Diabetes y Yo
Estoy a días se cumplir dos años de vivir con Diabetes y haciendo un poco de reflexión sobre estos dos últimos años de mi vida, no puedo dejar de pensar en aquello que escribí cuando ingresé a esta comunidad y que dice más o menos así:
Mi primer encuentro con la diabetes fue hace poco más de 20 años, en los que vi casos muy severos de la enfermedad y recuerdo que en un ataque de arrogancia y garbo me dije “A mí nunca me pasará eso, prefiero tomar una pistola y darme un tiro, pero no quedaré como esas personas, dependiendo de otras para salir adelante día a día”, estaba en la plenitud de mi adolescencia tenía menos de 20 años y tampoco sabía ni lo que decía, ni lo que hacía, en pocas palabras actuaba sin madurez…
Hace prácticamente dos años, a finales de Enero del 2008, tuve que ser intervenido quirúrgicamente por una complicación de Angina de Ludwig, una infección que afecta el piso de la boca y parte de la garganta, fue ahí, preparándome para una pequeña intervención quirúrgica que me dieron la noticia, mis niveles de glucosa en ayuno eran superiores a 350 y no era factible intervenirme a menos de que se ejerciera control de alguna manera, así que me tuvieron que inyectar insulina, esa fue la primera de muchas inyecciones más.
Todos aquellos recuerdos de los casos severos que conocí de diabetes 20 años atrás, vinieron nuevamente a mi mente, personas con piernas amputadas, otras con ceguera total, diálisis renal, sillas de ruedas, terapia intensiva, etc.,etc., fueron llenando de repente todo el espacio disponible en mi memoria y todo había sido causado por la diabetes.
Esos primeros días después de la intervención fueron muy difíciles para mí, no podía asimilar mi nueva condición de diabético, estaba enojado con la vida y me sentía muy, muy mal, en pocas palabras sentía que me moriría al día siguiente.
Logré salir del hospital a la semana de haber ingresado al mismo, si no hubiera sido por el descontrol de mi glucosa, lo hubiera hecho al día siguiente de la intervención y al salir, por tantos cambios en mis niveles de glucosa veía todo borroso, me sentí ciego, desprotegido, inválido, incapaz de salir adelante solo, además debía de inyectarme insulina por la mañana y por la noche todos los días y tomar hipoglucemiantes orales antes de cada alimento y anímicamente me sentía mal, muy, muy mal.
Llegó el momento de ver a mis hijos y cuando Jimena (de seis años en ese tiempo) me abrazó, se puso a llorar y aunque no comprendía lo que es la diabetes en sí, si sabía que había estado internado en un hospital por alguna enfermedad y con la voz quebrada por el llanto me dijo “Prométeme que no te vas a morir”, no aguanté más y junto con ella me puse a llorar de una manera descontrolada hasta que después de un rato pude recobrar la serenidad y le dije: “Algún día me voy a tener que morir, lo que sí te prometo, es que la diabetes no me va a matar, moriré de viejo, no de enfermo”, ese fue mi desahogo, me di cuenta de que algo tenía que hacer al respecto, era urgente.
Decidí tomar el control, no iba a permitir que la Diabetes me controlara a mí ni a mi familia; Dejé de llamarme "Diabético" y comencé a ser sólo una persona con Diabetes. No voy a adaptarme a las complicaciones presentes o futuras, tengo la firme intención de tomar las riendas de mi Diabetes y mi vida. Me relajé y transformé mis preocupaciones y ansiedades en paz y fortaleza. Me preparo día a día a mi mismo para cualquier resultado, y eso incluye complicaciones como ser más susceptible a perder la vista, un miembro o un órgano. Mi situación no es especial y no creo que se trate simplemente de mala suerte, es más, la suerte no tiene nada que ver con esto.
Viví una vida de Diabetes mal controlada y era inevitable que mi cuerpo adquiriera esta complicación. Por supuesto, si conduzco a 180 kilómetros por hora, derecho contra un muro es lógico que choque. Pero en cambio si reduzco la velocidad y cruzo el volante a un lado, no chocaré, y eso es precisamente lo que estoy haciendo.
Me inscribí a un gimnasio y empecé una rutina de ejercicios que me ayudaran a mantener mis niveles en rangos adecuados, he tratado de ser lo más constante posible, aunque eso signifique sacrificar la pasividad y entretenimiento a los que tanto tiempo estuve entregado, me fijé visitar a mi endocrinólogo regularmente y también hice cita con una nutrióloga a efecto de establecer un régimen alimenticio acorde a mi nueva forma de vida, curiosamente mi nutrióloga también es educadora en Diabetes y me ayudó a comprender muchos aspectos de mi nueva condición. Mi glucómetro se volvió mi mejor amigo, no me he permito separarme de él y mi monitoreo es constante.
Logré estabilizar mis niveles de glucosa y con ello recuperé la vista al ciento por ciento, dejé de ver borroso y ese fue mi primer gran aliciente, mi primera batalla ganada, el primer resultado de mi nueva actitud de vida, empecé a ver los resultados del esfuerzo, en un acuerdo con mi médico, fui bajando las dosis de insulina primero en la noche y después por las mañanas hasta que la suspendimos definitivamente y actualmente me controlo solamente con hipoglucemiantes y esa fue mi segunda gran recompensa, dejar los piquetes a un lado, nuevamente y con acuerdo con mi médico, experimentamos con distintos medicamentos hasta que pudimos quitar la glibenclamida y tomar solamente janumet por las mañanas y noches, con esto logramos bajar mi Hemoglobina Glicosilada a menos de 6, otra gran recompensa y con ello, también vino una disminución en el peso, así que siento que voy por un buen camino.
He tratado de obtener mayores conocimientos sobre la enfermedad, los diferentes tipos, complicaciones y demás información, el formar parte de esta comunidad, en donde otras personas que viven con Diabetes nos ayudan, explican nuestras dudas, aconsejan y nos dan ese extra que necesitamos para seguir adelante día a día y que mejor que alguien que pasa o pasó por lo mismo que nosotros para sentirme como en casa.
Con todo lo anterior no estoy diciendo que estoy libre de otras complicaciones. Vivir con Diabetes no es fácil, se requiere disciplina, constancia, esfuerzo y muchas ganas de vivir, pero mi actitud ahora es totalmente diferente y eso es lo que importa.
Ahora yo sé la verdad. Estoy en el asiento del conductor y por lo tanto puedo controlar todo esto o estrellarme contra el muro, la desición es solamente mía.
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Mi nombre es Jessica. Soy una estudiante y ahorita estoy trabajando con Manuel y Andreina como pasante. Queria madarte un pequeño saludo :)
P.D. Me encanta tu poema "De lejos"
Te comento que estaba yo puestísima para ir a la reunión de los defeños y mexiquense. Ya sé que ni defeña ni mexiquense soy, pero algunos miembros me invitaron, y estaba yo muy ilusionada por el hecho de conocerlos.
Y resulta que me quedé en Puebla, ja ja ja ja. Desde el viernes me fuí a Puebla, para visitar a unas amistades, y allí me enteré que estaba cerrada la autopista. Por lo tanto me quede ya todo el fin de semana en Puebla y me quedé con mis ganas de conocerlos.
Espero me inviten a la próxima reunión.........................Un abrazote.
Espero sigamos comunicándonos.
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