DIABESIDAD, la enfermedad del siglo XXI

“Diabesidad” es el término instaurado por Paul Zimmet y colaboradores en el año 2001, para destacar la estrecha relación entre las 2 epidemias del siglo XXI : diabetes y obesidad.

El consumo de altas calorías, los alimentos ricos en grasas saturadas y trans, complementado con una actividad física inadecuada, está causando en los países desarrollados, un incremento del número de personas obesas, a pasos acelerados. Este siglo es la era, sin precedentes, de la obesidad. Por ello, es necesario tomar medidas urgentes, incluyendo la detección, prevención y tratamiento precoz, en un intento de detener esta epidemia. Durante la última década, la escalada en los casos de diabetes ha ido en paralelo al rápido aumento de las tasas de obesidad.

Tanto la diabetes como la obesidad, confieren un riesgo elevado de desarrollar una serie de complicaciones y comorbilidades, incluyendo enfermedades cardiovasculares, hipertensión y accidente cerebrovascular.

La diabetes tipo 2 es la causa más común de ceguera en adultos, amputaciones de las extremidades e insuficiencia renal.

El impacto en la salud de la diabesidad, implica a largo plazo una reducción de la calidad de vida y reducción de la esperanza de vida en general. También los avances recientes han encontrado que existe una asociación entre el estrés crónico, depresión y problemas para dormir con la diabesidad.

Para aquellos que ya sufren de diabesidad, es muy importante un tratamiento efectivo. Teóricamente, la pérdida de peso sería el tratamiento más lógico. Sin embargo, aunque la pérdida de peso mediante dieta y ejercicio, se asocia a menos complicaciones, y reducción de la mortalidad, lograr y mantener esta pérdida en los pacientes con diabetes tipo 2 es un objetivo difícil de alcanzar. Por lo que el objetivo sería un control del peso en lugar de una pérdida de peso.

Prevención de la diabesidad

prevencion diabesidadLa prevención de la diabesidad se debería realizar a través de un cambio en el estilo de vida, con iniciativas desde las instituciones de salud pública para cambiar la dieta de la población y promover el ejercicio. Una alimentación saludable, es uno de los pilares claves, para conseguir una desaceleración de esta epidemia, y para disfrutar de una vida saludable.

Las recomendaciones para la prevención de la diabesidad, serían las siguientes:

- No excluir alimentos en las comidas, ya que no existen alimentos que adelgacen o engorden.
- Tener una dieta variada y evitar la rutina.
- Realizar tres comidas más energéticas y dos meriendas, una a media mañana y otra a media tarde.
- Comer siempre a unas horas determinadas y no picar entre horas.
- Reducir el consumo de grasas saturadas y trans, presentes en la bollería industrial o alimentos procesados, y fomentar el consumo de grasas monosaturadas y polisaturadas, presentes en el aceite de oliva y girasol, en frutos secos, y en pescados azules.
- Eliminar el consumo de tabaco y alcohol.
- Limitar el consumo de fritos y sal, que favorecen la hipertensión, y potenciar técnicas culinarias más saludables, plancha, horno, microondas, vapor, hervido…

El segundo pilar sería un aumento de la actividad física, que beneficiaría de forma directa en el control del peso, en la reducción de enfermedades cardiovasculares y disminución de la probabilidad de sufrir estrés, ansiedad y depresión.

Para las personas que padecen diabesidad, los objetivos serían:

- Mantener niveles metabólicos óptimos, tanto en glicemias, perfil lipídico y presión arterial.
- Mantener un peso ideal o razonable.
- Disminuir la comorbilidad de la diabetes.
- Incremento de actividad física.

Las recomendaciones nutricionales serían la siguiente repartición de macronutrientes:

1. Hidratos de carbono

El aporte corresponde a un 45-60% del aporte calórico total.
El aporte principal de hidratos de carbono, debe obtenerse de cereales integrales, frutas, verduras, legumbres y lácticos.
No se recomiendan dietas con un aporte inferior a 130 g/dia
Se ha de controlar el aporte de azúcares simples, y sobre todo si existe sobrepeso u obesidad. Utilizar edulcorante artificiales, tiendo en cuenta las recomendaciones diarias.

2. Proteínas

El aporte debe corresponder a un 15-20% de las calorías diarias ingeridas.
En el caso de existir insuficiencia renal se deberán restringir estas cantidades.

3. Grasas

El aporte corresponde a un 25-30% del aporte calórico total.
Las grasas saturadas serán inferiores al 7% de las grasas totales
el aporte de colesterol ha de ser inferior a 200 mg/dia
Las raciones de pescado serán de 2 a 3 a la semana, para conseguir las cantidades adecuades de grasas w-3

Fuente: Alimmenta

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Etiquetas: diabesidad, diabetes, obesidad

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