Antier fuí al Centro de Xalapa. Llevaba la simple intención de caminar un poco y de sacar copias de unas páginas de un libro para una tesina. En un abrir y cerrar de ojos el ambiente frente a mi cambió por completo. ¿En qué momento?, no lo sé. Sólo vislumbré a un gigante que se posaba frente a mí, con cara dulce, y me amenazaba con su sola presencia.
De entrada empezó a intimidarme y a seducirme. Me ofreció ropa, accesorios, calzado, vinos, adornos...... Todo me deslumbró. Empecé a crear una nube de imágenes donde me representaba poseyendo todo eso. Ese gigante no era tan malo. Poco a poco me fui familiarizando con él y en un instante ya había logrado que mi mano estuviera llena de cosas. Me sentía embelesada con su trato y la oportunidad que me brindaba de sentirme dueña de todo lo que yo tocaba.
No me importaba que tuviera que cargar con todo. Tenía las manos entumidas por el peso de lo adquirido, pero eso no creaba en mí ningún malestar. De momento, noté en mi interlocutor un cambio de actitud. Toda la amabilidad se transformó en rigidez. Exigía una paga por todo lo que llevaba. No se apiadó y cobró con impuestos. Tenía que pagar incluso su trato amable. Entonces empecé a ver a mi alrededor a mucha gente formada. Cada uno tenía la obligación de vaciar sus bolsillos ahí, para que le pudieran dar lo que antes se ofrecía amablemente.
Decidí, pues, dejar las cosas que había tomado de la tienda. . Entonces el gigante enfureció y trató por todos los medios, de llamar mi atención como al principio lo hiciera. Tomó de nuevo su semblante, pero esta vez no consiguió mi atención.
El comercio atrae incensantemente a todos. Crea necesidades superfluas y mueve con su psicología, a gastar todo lo que se tiene. Se manifiesta dando oportunidades a todos, pero al final, esclaviza con impuestos y cargos.
Un aspecto positivo de la crisis económica que sufre el mundo entero, es la reflexión. Cada uno se tiene que parar a pensar en qué se va a gastar. Esta vez no hay de sobra. Por tanto, hay que ver la necesidad más urgente para complacerla. Es decir, la crisis nos centra en lo esencial.. Es el alimento más que el lujo, es el cubrirse del frío, más que las marcas. Es la salud, más que la comodidad.
Para todos ustedes un gran abrazo.
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